Dormir con los ojos abiertos

El tiempo de sueño es muy importante para nuestra salud, todos sabemos que dormir bien y el tiempo suficiente es imprescindible. Sin embargo, algunas personas sufren de la imposibilidad de cerrar completamente los ojos durante la noche. Se trata de una acción involuntaria conocida como lagoftalmos nocturno, que puede llegar a ocasionar serios problemas de sequedad ocular.

La lagoftalmía, también llamada lagoftalmos nocturno, es una afección ocular impide el cierre completo de los párpados mientras dormimos. Esta síndrome puede llegar a causar problemas en la salud visual y ocular de quien la padece, pudiéndose observar distintos niveles de gravedad en función del grado de lagoftalmía existente. Los síntomas habituales que se muestran son enrojecimiento de los ojos, molestias en la zona ocular, visión borrosa, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo constante e irritación e infecciones oculares.

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El paciente que sufre de lagoftalmía duerme dejando cierto espacio de separación, mayor o menor, entre los párpados. De esta forma, parte de la superficie del globo ocular queda expuesta al aire y se evapora la lágrima, dejando de lubricar la córnea durante el sueño y pudiéndose producir distintos tipos de molestias y afectaciones. La lubricación es esencial para la de limpieza y protección en la superficie del ojo.

Los factores que pueden ocasionar el lagoftalmos nocturno pueden ser mecánicos o bien nerviosos. Cuando se trata de factores mecánicos, por ejemplo la presencia de cicatrices por cirugía que impiden el cierre completo de los párpados, se trata de un problema que se corrige en el momento en la razón causante de la afección desaparece. Los factores nerviosos pueden ser lesiones en el nervio facial, como una parálisis facial, un trauma o algunos tumores que impiden que la información se envíe de forma correcta al músculo encargado de cerrar los párpados.

El lagoftalmos nocturno no puede prevenirse. Sin embargo, una detección temprana de esta afección es crucial para empezar cuanto antes con el tratamiento más adecuado. Es muy importante consultar con el oftalmólogo en el caso de padecer los síntomas de la lagoftalmía de forma continuada. El profesional llevará a cabo una exploración y hará una valoración del grado de afección.

El tratamiento del lagoftalmos nocturno en los casos menos graves puede ir desde el uso de un tipo de lágrima artificial densa que permanece sobre la superficie ocular toda la noche y logra mantener el ojo lubricado, hasta la tarsorrafia parcial, que consiste en cerrar los párpados con un esparadrapo durante las horas de sueño. En los casos más graves, además de los tratamientos ya mencionados y de la lubricación artificial, se puede recurrir a la cirugía palpebral para lograr que los ojos puedan cerrar completamente durante la vigilia.

Si sufres de lagoftalmos nocturno o has observado síntomas de sufrirlo, no lo dudes y ponte en contacto con nosotros y ponte en las manos de nuestros profesionales. Recuerda que en el caso de la lagoftalmía, una detección precoz es esencial para garantizar el éxito del tratamiento.

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